Son palabras que nunca deseas escuchar pero que acuden a ti sin avisarte. Llegan, se pronuncian y desaparecen.Pero el mal se queda, y el pesar pesa. Pesa y te hundes. Y sin darte cuenta ya has tocado fondo. Pasan los minutos, las horas, incluso más tiempo del que te imaginas, y todavía sigues en la oscuridad.Los días se convierten en noches y no hay luz en las farolas. Te quedas asombrada por el silencio del crepúsculo e intentas avanzar a ciegas. Pero es lo más tonto que puedes hacer: caminar sin saber con qué ridícula piedra vas a tropezarte. Y eso duele. Duele mucho más que la simple caída. Porque si tropiezas te levantas, pero ahora no logras hacerlo y permaneces en el suelo. Analizas tu alrededor y no ves a nadie, ni tampoco nada. ¿Dónde estás? ¿Vas a volver? No me contestes ahora, quiero intentar levantarme por mí misma. Porque si vas a volver, hazlo sabiendo que podemos tropezar mil veces. Mil veces con la misma pequeña piedra que un día nos hizo desfallecer.
sábado, 17 de marzo de 2012
Palabras que llegan, se pronuncian y desaparecen.
martes, 13 de marzo de 2012
Contigo es fácil hasta lo impensable.
Golpéame el corazón hasta dilatarme los pulmones y no me queden fuerzas para respirar. Déjame sin aliento. Condúceme al peligro.
Acompáñame al cielo. Lo que yo quiero es volar. Volar.Volar.
Contigo es fácil hasta lo impensable.
viernes, 9 de marzo de 2012
Respiras.
Atada a tu piel me deseo. Abro los ojos y me despierto apoyada en mi almohada. Hace calor y más cuando respiro.
Para dentro.
Respiro.
Atada a tu piel amanezco. Abro los ojos y me despierto apoyada en tu almohada. Hace calor y más cuando respiras.
Para mis adentros.
Respiras.
Respiras...
Para dentro.
Respiro.
Atada a tu piel amanezco. Abro los ojos y me despierto apoyada en tu almohada. Hace calor y más cuando respiras.
Para mis adentros.
Respiras.
Respiras...
viernes, 20 de enero de 2012
Me ahogo entre suspiros...
Y no encuentro el momento inexcusable para respirar. Para sacar fuerzas de lo inaccesible.
Es tiempo de exámenes.
Es tiempo de exámenes.
lunes, 9 de enero de 2012
Estaba sedienta de ti y mis ojos lo exteriorizaron.
“Se apoderó de mí ese temblor tan humano, tan característico en las noches en que te veía. En la misma barra, tomando siempre la misma copa. Sentado en el mismo taburete de aquel bar.
Tercera noche que mi estómago se encogía. Y ya no había cabida para ningún tipo de Ron.
Estaba sedienta de ti y mis ojos lo exteriorizaron.
En seguida buscaron tu reflejo. ¿Pero por qué? No deseaba verte. Ni tampoco que me vieras.
O quizás sí. Si no fuese así, no hubiese ido a aquel lugar en tu búsqueda. No hubiese estado toda una tarde mirándome en el espejo de mi tocador. Pensando ponerme guapa para nadie. Tal vez para ti, aunque me costase reconocerlo.
Aunque tardase toda la noche en reaccionar. En caminar hacia ti para sentir por lo menos tu aroma.
Y enamorarme aún más de ti”.
domingo, 1 de enero de 2012
Sin llegar a besarte.
Te observo.
Te pienso.
Te suspiro.
Te siento.
Te inhalo.
Te acerco a mí...
Sin llegar a besarte.
Te pienso.
Te suspiro.
Te siento.
Te inhalo.
Te acerco a mí...
Sin llegar a besarte.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Te imaginé soñando. Y me soñabas.
Y llegó el día en que te imaginé. Te imaginé despierto, apoyado al otro lado de mi almohada. Mirándome. Mirándonos.
Te imaginé abrazado a mí. Rozándonos.
Te imaginé soñando. Y me soñabas.
Te imaginé de espalda y llegabas casi a la perfección.
Imaginé tu mano sobre la mía, mis dedos descansados sobre los tuyos. Quedándose quietos varios minutos. Varias horas. Varias mañanas de este frío diciembre. Y de aquel esperado enero.
¡Feliz 2012!
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